Principios de elaboración

II.1.3. Principio de experimentación

Los aprendizajes resultan más eficaces cuando los esquemas mentales necesarios para su asimilación, pueden ser estructurados por el alumno, partiendo de situaciones reales y concretas que sean significativas para él.

“Si una persona debe crecer, él necesita primero que nada, tener acceso a las cosas, a los lugares y los procesos, a los sucesos y los registros. Él necesita ver, tocar, echar a perder, agarrar todo lo que esté cerca y tenga importancia para él. Este acceso es ahora en gran parte negado”(25)

“El primero de esos principios es que, a fin de ser alcanzado un determinado objetivo, el estudiante debe tener experiencias que le den la oportunidad de practicar la especie de comportamiento implicada por el objetivo. Esto implica decir que, si uno de los objetivos es desarrollar la habilidad en la solución de problemas, no podrá ser alcanzado a menos que las experiencias de aprendizaje den, al estudiante, amplia oportunidad de resolver pro blemas. Correspondientemente, si otro objetivo es desarrollar interés por la lectura de una
amplia variedad de libros, ese objetivo sólo podrá ser alcanzado si el estudiante tiene la oportunidad de leer una amplia variedad de libros de manera que le proporcione satisfacción”.(26)

II.1.4. Principio de socialización
Fundamentalmente, este principio se refiere a la necesidad de que cada individuo, sea capaz de desarrollar las actitudes adecuadas para establecer un clima verdaderamente armonioso y equilibrado en sus múltiples relaciones con las demás personas.

“Por un lado a medida que las intuiciones se articulan y terminan por agruparse operativa mente, el niño resulta progresivamente más apto para la cooperación, relación social que difiere de la obligatoriedad, por el hecho de que supone una reciprocidad entre individuos que saben diferenciar sus respectivos puntos de vista. En el orden de la inteligencia, la cooperación viene a ser asï la discusión conducida objetivamente (de donde se sigue esa discusión interiorizada que es la reflección o liberación), la colaboración e el trabajo, el in- tercambio de ideas, la crítica mutua (que determina la necesidad de verificación y demos- tración) etc.(27)

II.1.5. Principio de intercomplementariedad

Considera el aprovechamiento por parte de la escuela, de los recursos de la comunidad, por su contribución positiva para mejorar el rendimiento escolar de los alumnos. Los recursos pueden ser humanos (profesionales o especialistas en los distintos campos) y materiales (instituciones, fábricas, empresas de otra índole, centros de esparcimiento, lugares con características interesantes, etc.) ” “”Existe al parecer una sola manera de resolver esta aguda tensión entre las necesidades de especialización, de entendimiento común y de desarrollo individual. Consiste en elaborar para todos los estudiantes un currículo central y básico, capaz de brindar una lengua franca común de ideas y experiencia, y suplementarlo con una gama de opciones tan amplia como puedan oproporcionarla la escuela y la comunidad que la rodea. Tales opciones deben ayudar al individuo a desarrollar sus propios intereses y aptitudes especiales, se encuentren en la esfera intelectual o en la práctica o en ambas. Deben equipararlo para ganarse la vida y emplear provechosamente su tiempo libre, tal como el currículo básico
debe capacitarlo para desempeñar a fondo el papel que le corresponde en la sociedad a que pertenece”.(28)

“Como una buena parte de la información requerida para lidiar con los problemas contemporáneos precisa ser mantenida al día, es muy importante que los estudiantes sepan donde obtener la información exacta y fidedigna. Todavía, estudios recientes han mostrado que no más del 20 por ciento de los estudiantes son capaces de identificar fuentes fidedignas de información sobre cuestiones que estudiaron en la escuela”.(29)

Notas:

En relación con estos cinco principios enunciados, es probable que sus implicaciones coincidan en algunos aspectos, pudiéndose desprender la impresión de la existencia de repeticiones innecesarias. Sin embargo, aceptamos tal riesgo, con la esperanza de ser lo más explícitos posible y de evidenciar toda la amplitud de la gama ideológica que nutre la organización curricular que proponemos, constituyéndose esta última (en términos de doctrina pedagógica) en un sistema completo y coherente.

Ver los dos principios anteriores

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