Prologo

En el ámbito nacional e internacional, desde hace varias décadas, el campo de la educación formal se enfrenta a un profundo cuestionamiento que llega hasta los propios cimientos de su estructura. En la encrucijada, no sólo se le ha declarado la guerra a la escuela sino que fue condenada a muerte. Como son atendibles las razones que sostienen tales planteaminetos, puesto que provienen de personas serias (especialistas en la materia o en campos afines) parece muy arriesgado permanecer estáticos, pues equivale a esperar la decadencia y extinción evolutivas.

La evolución puramente orgánica es apenas una parte del proceso que avanza inexorablemente con el impulso de una profunda e interdependiente fuerza espiritual. La captación y manejo adecuados del contexto global del fenómeno, permiten al hombre superar las barreras de las concepciones dogmáticas que han obscurecido su entendimiento y alcanzar el umbral luminoso del mar abierto, en la senda conducente a la conquista del Universo. Cuán fascinante expectativa!

En Costa Rica, es justo reconocer que nuestro sistema educativo, ha experimentado notable superación. por ejemplo, en su carácter elitista (intelectualmente y en otros sentidos), en la disponibilidad de personal capacitado y otros recursos, métodos didácticos, etc. Sin embrago, para responder a las múltiples demandas actuales, requiere grandes transformaciones.

Este libro contiene una propuesta que puede contribuir significativamente en la solución de los grandes problemas que nos afectan. Primero se examinan cuidadosamente los antecedentes y con esa perspectiva se hacen las proyecciones que permiten determinar nuestras grandes necesidades para una buena parte del presente siglo. Dentro de este amplio marco de referencia se inscribe la elaboración de un currículo escolar que cubre hasta el nivel denominado enseñanza secundaria, inclusive.

Además dicha organización curricular parte (en su esencia) del concepto de cultura según el cual ella es la síntesis de un triple esfuerzo equilibrado intelectual, dinámico y moral, que no se limita a la promoción o satisfaccción de la persona, sino que sirve a un fin último: el beneficio de la colectividad.

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