El sistema educativo
En todos los países del mundo se le da gran importancia a la educación, porque se considera que por medio de ella es posible lograr un desarrollo adecuado de las personas para que se adapten al medio en que viven y se pueda llegar así a una convivencia harmoniosa entre todos sus habitantes. Actualmente se concede gran importancia a la armonía entre el hombre y la naturaleza.
Luego se habla de la importancia de la preservación de la “herencia cultural” y muy pronto se hace referencia a la “transmisión del conocimiento”. De aquí en adelante el panorama se torna muy oscuro, pues las grandes preocupaciones de los gobiernos, las instituciones educativas y los docentes enfocan principalmente (si no en forma exclusiva) ese aspecto particular. O sea que la transmisión de conocimientos, tal como se practica ordinariamente, tiene poco que ver con la preservación de la herencia cultural y mucho menos con la convivencia armoniosa entre los seres humanos y entre éstos y la naturaleza.
Desde muy temprana edad, se busca enseñar a los niños a leer, escribir, sumar, etc. sin que nadie o casi nadie sepa que ésta no es la razón de ser de la educación. En la medida en que el sistema se preocupe por enseñar contenidos de asignatura, disminuye la posibilidad de que atienda eficientemente el desarrollo de la capacidad para resolver los grandes problemas ya señalados. Peor aún, desde le momento en que se olvidan, se desconocen, os e desatienden las características bio-psico-sociales de los estudiantes, el éxito en sus estudios es muy poco probable. Cunden por doquier el desánimo y la frustración.
En la mañana, tarde y noche de gran parte de los días lectivos, es posible observar en diferentes instituciones educativas gestos de tristeza, impotencia y frustración, en los alumnos.
Lamentablemente los buenos resultados de muchos otros suelen ser pura apariencia, pues obedecen a técnicas desaconsejables como: trampas en los exámenes, efímera retención de informaciones, etc.
